Pisé Tucumán como a las 8 de la mañana, en un gris y fresco amanecer.
El jardín de la república.
Esta ciudad la recordaba como una de las más sucias del norte. Y efectivamente volví a confirmar mi percepción. De todas formas, lo interesante, es ver cómo los límites se van diluyendo con nuestra vecina nación boliviana. Como que la argentina se va latinoamericanizando más. Muchos puestos en la calle, locales de comida barata. En Tucumán se puede comer un sandwich de milanesa por $0,75. Obviamente asumiendo los riesgos que esto implica.
Parece que el gobernador de esta provincia es uno de los de mayor corte fascista de nuestro país. Una provincia, con una fuerza policial y militar históricamente represora. Sólo en Tucumán hubo, en la dictadura, más de 1.000 muertos entre asesinados y desaparecidos.
Pero igual la paso bien, caminando despacio por las calles y trabajando un poco. El duende hizo de las suyas esta mañana en la peatonal. A la tarde se terminó porque los municipales vinieron a exigirme un permiso. Seguramente con intenciones de alguna coima. Miré sus caras de gente fea y me levanté sin decir palabra. Así acabó mi día de trabajo, más temprano de lo que tenía planeado.
Y ya no hay más que hacer por acá, así que esta noche, mi cama será otro colectivo.
O sea que no será una verdadera cama, sino con suerte una semi cama; acunado por el motor hasta Salta, la linda.
Wednesday, May 31, 2006
Tuesday, May 30, 2006
Córdoba
De San Francisco a Córdoba fue un viaje intenso.
Un viaje que hice muchas veces, pero esta vez saliendo antes del amanecer y en la coupe de mis primos.
Una Renault Fuego del 85, más o menos, pero que viaja casi a la velocidad de la luz. Y mi primo no le mezquina al acelerador, es decir unos 140 o 160 km/h.
El viaje lo hicimos en unas dos horas, cuando normalmente en ómnibus se hace en tres y hasta en cuatro horas.
Fue de ésos viajes en los que uno entra en el sopor del camino y la madrugada, producto de las pocas horas de sueño. Cabeceando iban pasando los pueblos, las luces, como cuando uno saca las fotos movidas o de noche.
Mis ojos se fueron despegando lentamente cuando ya estábamos en la circunvalación. una mañana gris y bastante fría, como corresponde al otoño cordobés.
Me bajaron bastante lejos de donde tenía que ir, así que el taxi hasta la casa de Lamberti me costó bastante. Allá me esperaban unos mates calentitos y las siempre presentes lagañas mañaneras de Luciano Jesús.
Igual, la sensación de volver a entrar a esta ciudad que me gusta, siempre es placentera; sobre todo sabiendo que en pocas horas me voy a subir a un colectivo, para dormir y al día siguiente despertarme en otra provincia.
Un viaje que hice muchas veces, pero esta vez saliendo antes del amanecer y en la coupe de mis primos.
Una Renault Fuego del 85, más o menos, pero que viaja casi a la velocidad de la luz. Y mi primo no le mezquina al acelerador, es decir unos 140 o 160 km/h.
El viaje lo hicimos en unas dos horas, cuando normalmente en ómnibus se hace en tres y hasta en cuatro horas.
Fue de ésos viajes en los que uno entra en el sopor del camino y la madrugada, producto de las pocas horas de sueño. Cabeceando iban pasando los pueblos, las luces, como cuando uno saca las fotos movidas o de noche.
Mis ojos se fueron despegando lentamente cuando ya estábamos en la circunvalación. una mañana gris y bastante fría, como corresponde al otoño cordobés.
Me bajaron bastante lejos de donde tenía que ir, así que el taxi hasta la casa de Lamberti me costó bastante. Allá me esperaban unos mates calentitos y las siempre presentes lagañas mañaneras de Luciano Jesús.
Igual, la sensación de volver a entrar a esta ciudad que me gusta, siempre es placentera; sobre todo sabiendo que en pocas horas me voy a subir a un colectivo, para dormir y al día siguiente despertarme en otra provincia.
Sunday, May 28, 2006
Padre
Hoy domingo, el último domingo de muchos domingos que vendrán en esta ciudad pedorra, decidí ir a ver a mi viejo.
Hacía exactamente un año que no lo veía. Y más de dos que no cruzábamos una palabra.
Como alguno de éstos días pasaré por Colombia, que es su país natal, decidí pasar a pedirle alguna dirección que pudiera llegar a serme útil allá. Quizás para encontrarme con una historia que me es totalmente desconocida. Visitar la tumba de la abuela que nunca conocí, por ejemplo.
Fue tan absurdo, fue ver a un tipo tan viejo y demacrado. Que me saludó como si nos hubiéramos visto ayer a la tarde, y peor de todo como si fuéramos amigos. Pero que se le va a hacer.
Estuve allí unos minutos, media hora quizás. No pude dejar de mirarle los dientes que le faltan y de paso conocí a mis nuevos hermanitos mellizos y pensé: cuando ellos tengan 20 años, su papá va a estar casi por morir, si es que no lo hace antes, porque tendría ya como 70 años. Una buena edad para acabar con una vida.
Hablando, y poniéndolo un poco al tanto de todo lo que me había pasado en éstos últimos dos años, quizo darme algún consejo, alguna receta para la vida. Qué estúpido, pensé. Me dijo ¿y no seguiste estudiando nada?.
Me dio las direcciones y ya no tenía nada más que hacer ahí. Lo saludé como si lo fuera a ver mañana y me fui a la mierda. Quizás con un poco de ganas de putearlo.
Pero mejor el silencio, eso fue lo mejor.
Hacía exactamente un año que no lo veía. Y más de dos que no cruzábamos una palabra.
Como alguno de éstos días pasaré por Colombia, que es su país natal, decidí pasar a pedirle alguna dirección que pudiera llegar a serme útil allá. Quizás para encontrarme con una historia que me es totalmente desconocida. Visitar la tumba de la abuela que nunca conocí, por ejemplo.
Fue tan absurdo, fue ver a un tipo tan viejo y demacrado. Que me saludó como si nos hubiéramos visto ayer a la tarde, y peor de todo como si fuéramos amigos. Pero que se le va a hacer.
Estuve allí unos minutos, media hora quizás. No pude dejar de mirarle los dientes que le faltan y de paso conocí a mis nuevos hermanitos mellizos y pensé: cuando ellos tengan 20 años, su papá va a estar casi por morir, si es que no lo hace antes, porque tendría ya como 70 años. Una buena edad para acabar con una vida.
Hablando, y poniéndolo un poco al tanto de todo lo que me había pasado en éstos últimos dos años, quizo darme algún consejo, alguna receta para la vida. Qué estúpido, pensé. Me dijo ¿y no seguiste estudiando nada?.
Me dio las direcciones y ya no tenía nada más que hacer ahí. Lo saludé como si lo fuera a ver mañana y me fui a la mierda. Quizás con un poco de ganas de putearlo.
Pero mejor el silencio, eso fue lo mejor.
El duende en San Fco
Hoy 28 de mayo creo este blog.
Agradezco a Dios, y al señor blogger por darme la oportunidad.
De ahora en más, narraciones de viaje, fotos, poblarán esta página.
Para amigos, amigos de mis amigos, para quien tenga ganas de leerlo y de alguna manera viajar un poco conmigo.
Estoy en San Francisco, mi ciudad natal. La que me vio crecer por 22 años, y me vio llegar y partir muchas veces.
Esta es diferente. Esta vez me voy más lejos que de costumbre.
Agradezco a Dios, y al señor blogger por darme la oportunidad.
De ahora en más, narraciones de viaje, fotos, poblarán esta página.
Para amigos, amigos de mis amigos, para quien tenga ganas de leerlo y de alguna manera viajar un poco conmigo.
Estoy en San Francisco, mi ciudad natal. La que me vio crecer por 22 años, y me vio llegar y partir muchas veces.
Esta es diferente. Esta vez me voy más lejos que de costumbre.
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